El sapo y la rosa

Existía un jardín en el cual habitaba una rosa. Esta tenía los pétalos más grandes y coloridos, el tallo más alto y elegante y las hojas más verdes de toda la ciudad. Muy orgullosa y altiva se jactaba de su belleza, sabedora de que todo aquel que pasaba, se detenía a admirarla. También vivía en el jardín un sapo. Tenia los ojos saltones y amenazadores, un color grisáceo y apagado y una piel cubierta de verrugas que lo hacían aun mas feo.
El sapo estaba secretamente enamorado de la belleza de la rosa y trataba de acercarse a ella a hurtadillas, con el único objeto de admirar la belleza de la que él mismo carecía. Un día la rosa descubrió que las personas que pasaban a mirarla se apartaban de allí, porque el sapo siempre estaba cerca y muy airada le dijo:
– No quiero verte cerca de mí. Estropeas la visión de mi belleza eso no me gusta. Vete y así mi belleza será completa.
– Pero este también es mi jardín y siempre he vivido aquí.
– No, este es mi jardín y tu fealdad me estorba. Vete.
El sapo, tremendamente herido, simplemente salto la valla y desapareció.
Tiempo después el sapo decidió volver al jardín y ver como había ido todo. Allí estaba la rosa, mustia y apagada.
-Ay sapo, que mala suerte se abatió sobre mi cuando te fuiste. Las larvas de las hormigas anidaron en mí, los insectos hicieron sus guaridas con mis pétalos y los escarabajos se comieron mis verdes hojas. Pronto moriré. Supongo que es un castigo por haberte despreciado y haberte expulsado del jardín.
– No es ningún castigo. Cuando yo vivía aquí, cazaba esas larvas, me comía los insectos que ahora anidan es tus pétalos y espantaba a los escarabajos que ahora se comen tus hojas. Era por eso que te mantenías como la rosa más bella de la ciudad y ahora ya no puedo hacer nada.
El sapo salto la valla y nunca más volvió. Ahora solo queda un tallo marchito donde en otro tiempo se alzaba la rosa mas bella de la ciudad.

Te agradecemos Francisco que hayas compartido con nosotros este precioso cuento y os animamos a que nos mandeis cualquier historia, cuento o pensamientos de los que podamos aprender una bonita y constructiva enseñanza.

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2 pensamientos en “El sapo y la rosa

  1. ¡Qué bonita historia¡ Me encanta el cariño y mimo silencioso del sapo.

    Gracias. Estas historias no “cantan las verdades” y ayudan a poner los pies en la tierra.

    Ari.

  2. Es lo que pasa con cierta gente: el engreimiento no es más que el inicio de la muerte de uno.

    Muy buena historia, Francisco. Da gusto pasarse por aquí.

    Saludos.
    JULIUS

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