El recuerdo de lo efímero

Nuestro queridísimo amigo y maestro de la vieja escuela Rafa, en respuesta a la iniciativa “Comparte momentos constructivos de tu vida”, ha querido obsequiarnos con una vivencia que hizo que creciera como persona (cosa bastante dificil, es uno de los grandes). Como siempre, no deja de sorprendernos con sus perlas de sabiduría. ¡Mil gracias y un fuerte abrazo Rafa!

Os voy a relatar una vivencia personal que, aunque parezca nimia, a mí me cambió el sentido de posesión material de las cosas. Ocurrió hace ya unos años, cuando yo, por entonces, daba a los recuerdos, especialmente si eran familiares, un valor que el tiempo me hizo ver como excesivo.

Mi abuelo, al que yo apreciaba y admiraba, en un viaje a Japón en los años 70, se compró un reloj Orient que pasó a ser su favorito y del que ya nunca se separó. Crecí viéndoselo en su muñeca. Al fallecer en 1997, el reloj lo heredó mi padre y aquel legado pasó a ser inseparable en su nuevo dueño. Entonces, al vérselo a él, me venía a la memoria grandes recuerdos de mi infancia; pero diez años después falleció mi padre y tuve la oportunidad de quedarme con aquel viejo reloj cuyo valor sentimental superaba para mí, con creces, su valor económico.

Pero a veces, la vida te prueba, y el azar o el destino parece que se empeña en obligarte a dar un giro que te pone en un brete. Al mes justo de tenerlo y volviendo de un viaje de madrugada, al tirar un papel por la ventanilla del coche se me enganchó el reloj. Debido a la velocidad y a la antigüedad del pasador de la correa, el reloj salió despedido saliendo definitivamente de mi vida y “llevándose” grandes recuerdos. O por lo menos eso fue lo que pensé en aquel momento. A pesar del disgusto, mi vida continuó como todos los días, con o sin ese objeto, porque, en el fondo, no era más que eso: una serie de materiales unidos que formaban un utensilio, que no alteraban mi evocación.

Desde entonces mi apreciación por las cosas materiales desapareció casi por completo. Me di cuenta de que estamos de paso, que la pérdida de bienes y posesiones no alteran la memoria; y de que, precisamente ella, con nuestras vivencias y recuerdos, y mientras la salud no nos falle, es una de nuestras mejores compañeras de viaje.

Anuncios

Un pensamiento en “El recuerdo de lo efímero

  1. Gracias por la publicación, seguid con vuestro entusiasmo, vitalidad y alegría en todo lo que hacéis, no cambiéis nunca, un fuerte abrazo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s